Preguntas Frecuentes

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Preguntas Frecuentes 2017-11-07T18:56:25+00:00
¿Cómo Delegar? * 2017-11-03T06:03:40+00:00

Delegar nos ofrece diferentes ventajas, tales como permitirnos un mayor tiempo libre, aprovechar mejor las competencias de nuestros trabajadores, y lograr una mayor motivación y productividad en ellos.

Sin embargo, a pesar de las muchas ventajas que presenta, en ocasiones delegar puede ser para nosotros una tarea difícil de realizar, sobre todo por el temor a otorgarle facultades a un trabajador para que pueda tomar decisiones importantes o realizar funciones claves que podrían determinar el rumbo de la empresa.

Pero para que dejemos de ver el delegar como algo difícil de realizar, y así podamos aprovechar todas las ventajas y beneficios que presenta, veamos a continuación cómo delegar a través de diez pasos:

1. Determinar la necesidad de delegar

En primer lugar, determinamos la razón o las razones por la que vamos a delegar, podría ser, por ejemplo, para liberarnos de tantas funciones y tareas, para aprovechar mejor las competencias de nuestros trabajadores, parar lograr una mayor motivación en ellos, para lograr una mayor eficiencia en la ejecución de la tarea, etc.

2. Determinar la función o tarea a delegar

En segundo lugar pasamos determinar y a definir claramente cuál será la función o tarea que vamos a delegar. En el caso de las tareas, debemos procurar delegar tareas enteras a un trabajador en vez de subordinarla entre varios, de ese modo, otorgaremos responsabilidad total a cada trabajador, logrando una mayor iniciativa en él, y pudiendo nosotros realizar un mejor control de los resultados.

3. Delegar al trabajador indicado

El siguiente paso consiste en delegar la función o tarea al trabajador indicado. No debemos delegar a cualquier trabajador, sino solamente a aquél que cuente con las competencias necesarias para el cumplimiento de la función o tarea, que esté bien capacitado, pero que también muestre buen criterio para tomar decisiones, y alto grado de responsabilidad.

4. Proporcionar información necesaria

El siguiente paso consiste en proporcionarle al trabajador toda la información que necesite para que pueda cumplir la función o tarea de manera eficiente. Por ejemplo, éste debe comprender bien la función o tarea, debe saber cuáles son los objetivos o resultados esperados, y debe saber en qué plazo debe cumplirlos o en qué fecha debe presentarlos.

5. Capacitar

En caso de que el trabajador no esté muy familiarizado con la función o tarea, podría ser necesario brindarle entrenamiento o capacitación para el buen cumplimiento de ésta. Por ejemplo, nombrándole un tutor, contratando un entrenador o capacitador, o haciéndole tomar cursos externos sobre el tema.

6. Proveer recursos necesarios

Una vez que el trabajador cuente con toda la información y capacitación necesaria para el cumplimiento de la función o tarea, debemos asegurarnos de que cuente también con todos los recursos necesarios para el cumplimiento de éstos. Por ejemplo, debemos proveerle todas las herramientas de trabajo y provisiones adecuadas que requiera.

7. Controlar

El siguiente paso consiste en establecer los mecanismos que nos permitan controlar el desempeño del trabajador, procurando siempre no interferir, sino, dejando que éste tome sus propias decisiones y ponga en práctica sus propias ideas o métodos para la ejecución de la tarea.

8. Brindar retroalimentación

El siguiente paso consiste en establecer líneas directas de comunicación con el trabajador de tal manera que podamos responderle todas sus preguntas, brindarle toda la orientación que necesite, y proporcionarle toda la información que le permita saber si está realizando la función o tarea de manera correcta.

9. Evaluar

El siguiente paso consiste en evaluar el desempeño o los resultados obtenidos, para lo cual debemos previamente establecer los mecanismos que nos permitan realizar la evaluación, y luego evaluar permanentemente el desempeño del trabajador y, en el caso de las tareas, evaluar los resultados obtenidos.

10. Recompensar

Si el desempeño del trabajador no ha sido el correcto o los resultados obtenidos no cumplieron con las expectativas, debemos analizar los errores y las consecuencias; pero si el desempeño ha sido el correcto o los resultados sí cumplieron con las expectativas, pasamos a reconocer y recompensar al trabajador, por ejemplo, recompensándolo económicamente o delegándole nuevas funciones o tareas.

* Texto extraído de CreceNegocios de Arthur K Archive 

¿Cómo hacer una Descripción de Cargos? 2017-11-03T06:02:36+00:00

Hasta ahora hemos estudiado el organigrama en su conjunto, pero como hemos visto, este cuadro contempla una serie de casilleros que habrá que llenar con personas, pero antes, con cargos. Y los cargos deben describirse. Atención, como ya hemos dicho, debe detallarse su función, aunque no haya quien la lleve a cabo. Lo primero es ver qué se necesita en ese cargo antes de salir a buscarlos ya sea como funcionario o como voluntario.

La descripción de cargos o tareas, debe estar suficientemente clara para la persona que será la responsable de ejecutarla y luego debe ser conocida por toda la organización. Que todos conozcan las tareas del equipo evita confusiones respecto de las responsabilidades y las jerarquías que le corresponden a cada uno.

¿Qué criterios podríamos mencionar para describir los cargos?

  • Los cargos deben definirse de arriba hacia abajo, para ir de lo general a lo particular.
  • Los cargos deben ser definidos por el jefe directo, quien será finalmente el responsable que la tarea de su área se lleve a cabo sin tropiezos.
  • Es importante recordar que se delega la autoridad pero no la responsabilidad. Esto significa que los jefes nunca pierden la responsabilidad por lo que hacen sus subordinados; simplemente por una cuestión práctica, delegan en otro su autoridad.
  • La descripción del cargo debe tratarse como si cada uno fuera una pequeña empresa social: con claridad respecto a lo que se quiere; definiendo los requisitos humanos y materiales necesarios para llevar a cabo la tarea y estableciendo claramente las relaciones y límites para cada cargo. En una palabra los cargos deben crearse bajo el filtro de los adverbios. ¿Recuerdas?
    • ¿Qué tareas realizara?
    • ¿Cómo las hará? ¿Tiene los recursos para ello?
    • ¿De quién depende su cargo?
    • ¿Qué información entregará?
    • ¿Cuánto se pagará? (en caso de no ser voluntario)
  • Una vez definida la descripción de los cargos, se debe estudiar el perfil de las personas apropiadas para realizar las tareas. Verás como un buen perfil simplifica la elección de la persona adecuada
  • La descripción de un cargo exige una constante revisión. Por de pronto, la evaluación de desempeño es una muy buena oportunidad para repasar la descripción del cargo,
  • La descripción de cargos es la única manera de evitar conflictos o zonas grises en la organización.
  • En empresas sociales, en donde convive el voluntario con el personal rentado, suele caerse en “caridades mal entendidas” que sostienen que no vale la pena definir con claridad el trabajo de uno y otro. Muy por el contrario, como funcionarios y voluntarios muchas veces comparten el mismo trabajo, aunque con perspectivas distintas, delimitar la responsabilidad entre uno y otro es fundamental. El voluntario muchas veces se confunde respecto a su papel o es muy crítico de la “frialdad” del trabajo del funcionario. Evite los roces entre uno y otro: ponga con claridad los límites desde el primer momento.
  • Sabemos que a veces es difícil decir las cosas “pan-pan-vino-vino”. Y somos conscientes de la contradicción que significaría para una empresa social, actuar “piadosamente” con sus asistidos y ser “dura” o al menos clara en sus relaciones laborales internas. Lo que queremos decir, es que si no se determinan con cierto rigor los cargos y responsabilidades en el organigrama, será el beneficiario una vez más, quien va a recibir las consecuencias negativas de estas indeterminaciones.
¿Cómo construir un organigrama? 2017-11-03T06:02:08+00:00

El organigrama una figura que se usa para mostrar gráficamente las jerarquías y responsabilidades que tiene cada miembro dentro de una organización. Aparece el orden y disposición de los cargos, para luego poder especificar la función de cada cargo.

Para su construcción, y siguiendo la lógica del Manual, te proponemos los siguientes pasos como herramienta para construir tu propio organigrama.

  1. Haz un listado de las principales tareas que deben realizar en tu organización para cumplir con su misión.
  2. Distribuye estas tareas en las áreas descritas en este manual: Servicios, Administración, Convocatoria/Recursos, Dirección Ejecutiva, etc.
  3. Agrupa las tareas en cargos, ponles un nombre (“jefe de  …” , “asistente de …“, “encargado de …”, etc.) y describe sus funciones y responsabilidades. Define su jerarquía, a quien está subordinado y quién depende de él/ella. (esto es un descriptor de cargos)
  4. Describe el perfil de la persona que debiera tomar el cargo y sus condiciones laborales. (esto es un perfil de cargo)
  5. Identifica a la persona más indicada para ocupar cada cargo.
  6. Dibuja tu organigrama usando un esquema de casilleros y conexiones. Si no cuentas con la persona, deja el casillero vacío y destácalo con color.

Una vez dibujado, discutido con tu equipo y analizado en profundidad, detectarás necesidades de contratación de voluntarios o remunerados, y posiblemente algunas zonas grises que debemos evitar. Te invitamos a hacer este ejecicio frecuentemente, ya que nuevos proyectos o necesidades hacen variar en el mediano plazo los organigramas descritos.

Si te interesa profundizar más existen muchos libros y bibliografía disponible en internet. El área de los RR.HH tiene mucho escrito sobre esto.

¿Cómo inspirarte para tu Misión. Las palabras de Pablo Neruda 2017-11-03T06:01:29+00:00

Confieso que he vivido.  Pablo Neruda, 1974

… Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como piedras de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes, ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció… Tiene sombra, trasparencia, peso, plumas, pelos, tiene de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto trasmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Qué buen idioma el mío, qué buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaban arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de las botas, de las barbas, de los yelmos, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.

¿Y qué hacer cuando mi Verbo “es muy grande”, y quiero (o debo) hacer muchas cosas? 2017-11-03T06:00:58+00:00

Una regla de eficacia dice que debe existir una relación entre el “tamaño del verbo” y el ”tamaño del segmento-beneficiario”. Efectivamente, mientras más amplio sea mi verbo, o lo que es lo mismo, mientras más actividades voy a realizar, menor deberán ser mis asistidos si pretendo ser eficaz. Si una empresa social ofrece servicios, de salud, de vivienda, de educación, de asistencia familiar, etc., lógicamente no podrá brindar un servicio eficaz a un gran número de gente. Si quiere atenderlas a todas deberá reducir su “verbo” (o las actividades que indique la Misión). Al contrario, si no quiere disminuir ninguno de sus servicios, estará obligada a reducir en número de beneficiarios.

Graficando esta fórmula  de eficacia resultaría lo siguiente:

Gráfico Eficiencia

La familia, que por definición tiene una Misión muy amplia (alimentar, educar, entretener, cobijar, dar salud, etc.,etc.) tiene un número relativamente bajo de miembros; así en nuestro gráfico la familia esta en el punto extremo izquierdo de la curva. En el otro extremo de la curva, podría estar el servicio telefónico o el ministerio de educación, por ejemplo, que procura entregarles ese único servicio a todos los miembros de la sociedad.

Nivel de Problemas que enfrenta una Empresa Social 2017-11-03T06:00:36+00:00

De acuerdo a nuestra experiencia, la Empresa Social tiene la dificultad de administración reflejada en cuatro niveles distintos.

1) En el nivel de las definiciones:

Muchas Empresas Sociales no pueden resolver eficazmente su problema de administración por que no saben exactamente lo que quieren. O hacen muchas más cosas de las que pueden, forzadas por las circunstancias, a veces tan dramáticas, que padecen los beneficiarios.

Es imposible administrar una empresa – de cualquier tipo- si no se tiene claro hacia dónde se quiere ir. Esto que es tan obvio al decirlo aquí, no siempre es evidente en la realidad del mundo social. Desgraciadamente, el saber para dónde queremos ir, requiere de precisiones y de profundidades que normalmente no se tratan; no se conversan entre los integrantes de la Empresa Social: la mayoría parece conocer y poner en práctica estas definiciones, pero a poco andar aparecen conflictos o dudas, que en el fondo, responden a que no se sabe bien cuál es el papel de dicha institución.

El 80% de los problemas de las empresas sociales con las que trabajamos, padecen indefiniciones básicas. Puede ser que además tengan otros problemas, pero frente a este principal, ellos resultan accesorios.

En el Manual le destinamos un capítulo completo al esclarecimiento de las definiciones básicas que orientan una institución.[1]

2) En el nivel de las Organizaciones

Un segundo nivel de dificultad se da porque las instituciones no tienen los organismos adecuados para trabajar ciertos temas. El típico caso es el dinero. La mayoría de las organizaciones no tienen un área desarrollada para captar recursos, a pesar que sufren mucho por la falta de fondos. Algo semejante ocurre con los Directorios, que si bien existen, en la práctica no ejercen la función de tales.

No es posible tener una empresa sin organismos; sin organización. Muchas veces se habla de problemas de gestión o de administración, pero la verdad es que muchas organizaciones o instituciones, no son más que agrupaciones de gente; no alcanzan a crear organismos.

Casi todo este Manual está orientado a crear la Estructura Organizacional de una Empresa Social. Luego de las grandes definiciones, se aborda el trabajo de crear los organismos para que se alcancen los fines propuestos.[2]

 3) En el nivel de Gestión

A pesar que la palabra gestión se usa en términos generales para abordar la buena administración de una entidad, la verdad es que los problemas de gestión propiamente tal, los ponemos en tercera prioridad. Después de las definiciones y de la necesaria estructura organizacional.

Gestión es un buen manejo de los recursos para alcanzar los fines. Esto significa que podremos tener problemas de gestión cuando los medios no son adecuados para alcanzar los fines (eficiencia), o bien, cuando los fines no son los adecuados (eficacia). La gestión es una armonía de medios y fines.

Una buena gestión es hacer las cosas mejor. Esto significa hacer lo mismo con menos recursos, o hacerlo mejor con los mismos recursos.

4) en el nivel de los servicios

Esto ocurre cuando damos los servicios un poco a ciegas. Ya sea porque los entregamos de acuerdo a nuestros supuestos, y no a los del beneficiario; o bien, porque los brindamos sin saber lo que provocan en nuestro beneficiario[3].

Por supuesto en este Manual, dirigido a todo tipo de instituciones sin fin de lucro, no podemos abordar todas las posibles operaciones de una organización para evaluar su calidad de gestión. Pero, todo lo que se refiera a Evaluación y particularmente a la Retroalimentación, en el fondo estarán apuntando a la mejor gestión.

[1] Nos referimos al Capítulo II, Definiciones Básicas de una Empresa Social.

[2] Ver Capítulo III Estructura de una Empresa Social

[3] Este punto se ve en profundidad en el Capítulo IV. Área de Servicios.

Las Siete Diferencias entre administrar una empresa comercial y una Empresa Social 2017-11-03T05:59:06+00:00

Para hacer más patente la dificultad de administración que padece la Empresa Social, queremos contrastarla con su hermana comercial, presentando las “siete diferencias” en la administración de una y otra. Es importante observar que esta complejidad administrativa es resultado de la propia  naturaleza de la Empresa Social. Independientemente de su actividad, el hecho de lidiar con lo social, la convierte en un ente de difícil administración. A continuación veremos el por qué.

1) La primera diferencia con la empresa comercial, es acerca de la unidad.

La empresa comercial tiene una única unidad de medida que es el dinero. Con él mide sus operaciones, sus contratos, sus riesgos, el monto de sus sueldos, la tasa de sus créditos, el costo de sus insumos, el precio de sus productos, etc. El Balance y el Estado de Resultado de las compañías, que es donde vuelcan todo lo que la empresa comercial hizo durante un período determinado, está enteramente expresado en dinero. Y para suerte de la empresa comercial, el dinero es precisamente, lo que busca obtener; su razón de ser. La empresa comercial entonces, tiene la ventaja de tener una unidad de medida, que es perfectamente objetiva, y esta unidad es además, su objetivo final.

En una empresa sin fin de lucro, el dinero puede ser todo lo útil y necesario que se quiera, pero mide sólo en parte el quehacer de la organización. La Empresa Social no tiene una unidad de medida que abarque todas sus actividades, y que le indique el grado de cumplimiento de su tarea. Esto sin duda, es una desventaja. Un viejo refrán de administración dice que “si no lo puedes medir, no lo puedes manejar”.

El dinero, con todo lo odioso que puede resultarnos, es una extraordinaria unidad de medida. Es objetivo, comparable, perfectamente comprensible para todo el mundo. En el mundo social, tendremos que encontrar un sustituto del dinero que nos permita administrar de acuerdo a parámetros tan claros como éste.

2) La segunda diferencia es acerca de la naturaleza de sus resultados y el tiempo.

Los resultados de la empresa comercial son cuantitativos y de corto plazo.

Aún las inversiones de largo plazo de una empresa están “premiadas” por el corto plazo: mientras antes se devuelva en ganancias esa inversión, tanto mejor inversión será. A la ventaja del comercio de trabajar con resultados cuantitativos, se le suma otra ventaja, que es, la de saberlos antes.

La Empresa Social por su parte, está casi siempre empeñada en tareas cualitativas y de largo plazo. Y como es lógico suponer, resulta bastante más fácil construir una organización y una gestión sobre tiempos más cortos y concretos que sobre tiempos largos y abstractos.

3) La tercera diferencia es que la empresa comercial es una organización retroalimentada permanentemente por parte de su entorno. La empresa social en cambio, tiende a encerrarse a si misma.

Veamos algunos ejemplos. El cliente de una empresa comercial estará siempre “expresando su opinión” sobre el producto o servicio que la empresa le ofrece. El Informe de ventas que mes a mes la empresa elabora, es eso; es la opinión del cliente respecto a lo que le entregamos: si nuestro producto es caro, pasó de moda o es inferior al de nuestra competencia, nuestras ventas disminuirán, y cuando eso ocurre, dentro de la empresa comercial se produce una hecatombe. El gerente comercial dará toda clase de explicaciones, el hombre de fábrica se pone a trabajar para bajar los costos y el de finanzas para ofrecer créditos más atractivos. Si el mismo fenómeno se repitiera en los meses siguientes, empezarán los despidos, y si a pesar de los cambios impuestos, no se logra revertir la tendencia, la empresa comercial quebrará.

Lo descrito anteriormente no ocurre en las empresas sociales. Nuestro beneficiario nunca nos ha dicho que nuestro servicio es deficiente y que se irá a la competencia. Lo probable es que nuestro servicio sea gratis, de modo que no sabemos siquiera si lo aprecia. Es cierto que podremos tener algunos mecanismos de evaluación de impactos para medir los efectos de lo que entregamos, pero estos serán siempre mucho más débiles que el informe mensual de ventas que, literalmente, trastorna a la organización cuando disminuye.

Parecido es lo que podríamos decir del Inversionista de una empresa comercial, tanto como del donante de una Empresa Social. Ambos están dispuestos a aportar fondos en el proyecto, pero aunque se parezcan en un aspecto, su actitud con la empresa que recibe sus fondos será muy distinta. El inversionista exigirá permanentemente información respecto de su aporte. Leerá los balances mensuales con sumo interés y los comparará con otras opciones de inversión. Si los resultados no satisfacen sus expectativas, venderá su inversión en ella y se irá a la empresa vecina que le ofrece mejores perspectivas. Esto es en definitiva lo que ocurre en la Bolsa de Comercio.

En la Empresa Social las cosas no son así. Aunque es cierto que el donante averigua y pide indicadores de gestión, la exigencia de la información, es mucho mas baja comparada con la del inversionista. Incluso en un plano salarial la empresa social tiene menos retroalimentación que su hermana comercial. En condiciones normales de la economía, un empleado de comercio que esté insatisfecho en su cargo, saldrá a buscar mejores ofertas laborales en otras compañías. La rotación de cargos de la empresa comercial es, en el fondo, un buen indicador de lo que los empleados opinan acerca de sus sueldos, de su clima laboral, etc. En una Empresa Social, en donde tenemos voluntarios que no cobran, en donde tenemos gente que recibe pagos “simbólicos” y otros que están ganando menos de lo que debieran, cuando alguien se va, no es tan claro que lo haga por una crítica a las condiciones laborales que tenemos. Es un indicador no tan cierto como el caso de la empresa comercial.

Una organización como la empresa comercial que tiene una retroalimentación tan viva como el informe de las ventas, los dividendos o la rotación de su personal, obliga a la estructura a mantenerse joven so pena de perder posiciones en el mercado y finalmente quebrar.

La Empresa Social, menos expuesta a los factores externos, tiene el peligro de aislarse y encapsularse y considerar real sólo lo que ella considera. El gran peligro de la administración de las empresas sociales es que sean conducidas “mirándose al espejo en vez de a la ventana”

4) En cuarto lugar, la empresa comercial hace una única actividad mientras que la Empresa Social debe hacer dos actividades simultáneamente.

La empresa comercial, compra, vende y cobra para volver a comprar vender y cobrar. En cada uno de esas vueltas, obtiene un margen que a final del año, reparte entre sus accionistas. Esta es una única actividad en la que se emplea a fondo para hacerla bien.

Para la Empresa Social en cambio, la búsqueda de fondos es algo distinto a su misión y luego tendrá que tener en la práctica dos organizaciones en forma paralela: una para cumplir cabalmente su misión y la segunda para financiar esa tarea.

A lo largo de este Manual sostendremos que esta doble actividad de la Empresa Social exigirá una estructura dual. Habrá un área orientada al beneficiario que llamaremos Área de Servicios. Habrá luego una segunda área orientada a la sociedad para convocarla en pro de nuestra causa; será el Área de Recursos. De ésta obtendremos fondos y voluntariado para nuestra operación Ambas deben estar presentes en la Estructura Organizacional y, lo importante, es que deben estar presentes con la misma importancia, con el mismo nivel profesional y con igual dedicación del directorio.

Por supuesto tener dos estructuras en lugar de una, como la empresa comercial, será siempre más complejo. Otra desventaja para la Empresa Social.

5) En quinto lugar las Empresas Sociales no tienen “Memoria”.

Cada producto que hace la empresa comercial queda perfectamente registrado. Parte importante de su actividad se destina a dejar los hechos reflejados en un documento que se llame el inventario o la contabilidad. Si se trata de una empresa de servicio, donde no hay fabricación, la empresa comercial los deja registrado en una factura de venta, para no olvidarse de cobrarlo. Cada producto que saca de su stock queda expresado en una salida de inventario. La empresa comercial tiene una estructura de información que va en paralelo a cada una de sus actividades dejando estampado lo que ocurre, cuándo ocurre, quién los hizo y cuánto costó. Sus informes finales, expresados en balances y estados de resultados, dan cuenta de todo lo que ocurrió en un periodo de tiempo. La empresa comercial definitivamente tiene memoria de lo que hace.

La Empresa Social en cambio, casi nunca guarda registro de cómo brindó sus servicios. En realidad, habría que decir que la mayoría de las empresas sociales ni siquiera tienen identificados cuáles son sus servicios; menos entonces podrán registrar cómo lo dieron. Por ejemplo ¿Qué servicios y a quiénes dio su organización la semana pasada?

Desde un punto de vista organizacional es una debilidad no tener registrado lo que hacemos. Difícilmente podremos mejorar nuestro servicio si no sabemos lo que estamos dando. En la mayoría de las empresas sociales las cosas se hacen por costumbres más que por procedimientos. Se hacen  porque la señora María lleva mucho tiempo haciéndolo y “nunca ha habido reclamos”.

6) En sexto lugar las Empresas Sociales tienen “tentaciones”, que la empresa comercial considera que son éso: tentaciones.

La Empresa Social, conmovida por las necesidades de su asistido, suele asumir más tareas de las que puede abordar. Es cierto que las necesidades del beneficiario son muchas, y es cierto también que en materia social, falta mucho por hacer. Será comprensible  entonces que exista la tentación de hacer más por nuestro beneficiario, pero ésto que, desde el punto de vista del corazón, es casi un deber, desde la óptica administrativa se vuelve más  complejo. Quien mucho abarca poco aprieta.

Para la empresa comercial, abordar más cosas de las que pueden hacer, es un peligro. Cada cierto tiempo las empresas comerciales se deshacen de lo que llaman “la grasa” y vuelven a poner su foco en lo que saben hacer y les da dinero. Las empresas comerciales saben que hacer más de los que les corresponde, las confunde y tan pronto lo advierten – a veces también los comerciales se demoran en darse cuenta -, lo dejan de lado.

Independientemente del factor humano involucrado, desde un punto de vista organizacional, es mucho más saludable hacer sólo lo que sabemos y podemos hacer, y el resto, que lo haga otro. A lo largo del texto veremos cómo solucionar este conflicto entre el “corazón y la cabeza”.

7) Finamente, la séptima diferencia, es que las empresas comerciales quiebran y las Empresa sociales, no.

A lo más, cierran silenciosamente. La empresa comercial tiene terror de fallar. Hace lo posible por no equivocarse; por acertar sus estimaciones. Estudia concienzudamente sus riesgos; los valoriza, incorpora sensibilidades en sus presupuestos y es tan realista, que a veces puede ser vista como negativa, y casi siempre es vista como “fría”. La empresa comercial conoce bien el costo de sus errores. Sabe lo que trae aparejado una quiebra y la evita a toda costa. No significa ésto que las empresas comerciales no sean extraordinariamente creativas y audaces, pero en lo que a administración del día a día se refiere, ellas procuran evitar errores más que tener grandes aciertos.

La Empresa Social es menos rigurosa con sus errores. El ambiente les exige menos porque todos saben “la tremenda tarea que tienen por delante” Además, no es tan claro lo que es fallar cuando se trata del ser humano. Todo ésto hace que los administradores de una Empresa Social tengan en general, una actitud poco crítica respecto a su quehacer. Suelen ser complacientes. No estará bien hecho, se dicen a si mismos, pero si no lo hacemos nosotros, no lo hace nadie.

Desde un punto de vista administrativo, ésta benevolencia de base, es peligrosa. No por hacer el bien se harán las cosas bien. Una cosa es la bondad y otra, bien distinta, es la eficacia.

Por supuesto, estas siete diferencias son absolutamente opinables: habrá quienes no compartan nuestro criterio y otros que propondrían más diferencias a las ya mencionadas. Lo importante de todo ésto será concluir lo que ya anticipábamos anteriormente: que dada las naturalezas de las empresas, administrar una social es más complejo que hacerlo con una comercial. Y además, a esta dificultad objetiva que enfrenta la Empresa Social para organizarse, se le suma que normalmente no hay fondos suficientes para contar con buenos profesionales de administración. Los fondos –casi siempre escasos – se destinan para contratar primeramente profesionales que brinden el servicio; es decir médicos, sociólogos, profesores, etc. Así resulta entonces que la Empresa Social se enfrenta a una doble adversidad: siendo objetivamente más difícil de organizar que una empresa comercial, no cuenta casi nunca con los profesionales de la organización que la pudieran ayudar en su tarea.

Principios del orden social: justicia, solidaridad, y subsidiariedad 2017-11-03T05:56:24+00:00

La sociedad debe estar ordenada de acuerdo a ciertos principios que armonizan una vida en comunidad. Para la Empresa Social, estos principios son los que justifican su existencia como cuerpos intermedios de la sociedad, y los que establecen los parámetros para su actividad. Estos principios son tres: Justicia, Solidaridad y Subsidiaridad.

a) Principio de Justicia:

La justicia es la virtud capital en el ordenamiento social. Se trata de dar a cada uno lo que le corresponde. Hay que distinguir tres manifestaciones de la Justicia:

– La Justicia Conmutativa: es la justicia que se aplica cuando las personas están en un mismo plano y, por lo tanto, se aplica con un sentido igualitario. La educación para todos los habitantes de nuestro país, por ejemplo, es una medida justa, por el derecho de todos los habitantes a aprender

– La Justicia Distributiva: es la que responde a lo diferente de cada persona. En el caso de la educación, para seguir con el ejemplo, se da cuando en un curso hay distintas notas de acuerdo a los méritos de cada uno. Que no toda la gente pague los mismos impuestos es de justicia distributiva, porque tiene en cuenta sus ingresos distintos, y no su deber frente al Estado.

– La Justicia Legal o Social: que es la que ordena la sociedad al bien común. Esta es la justicia que imparte la autoridad

Las dos primeras justicias tienen mucho que ver con el trabajo social. Es característico de las instituciones que dan fondos, ya sea el Estado o una Fundación, preguntarse si acaso deben asistir a todas las escuelas de escasos recursos, o bien, deben “premiar” con algún tipo de suplemento, a aquellas que logran mejores resultados. La acción social debe tener en cuenta el horizonte completo de la justicia. Esto significa, dar oportunidades a todos por una parte, y premiar a los que lo hagan bien, por otra. Una práctica social que incluya estos dos predicamentos, será más completa y acorde con la naturaleza humana y social.

Pero la justicia no es suficiente. El amor (la caridad) debe darse por encima de la justicia y no reemplazándola. La justicia “por muy fielmente que sea ejercida…., solo puede arrojar del mundo la materia polémica de los conflictos sociales; (pero) no podrá unir interiormente los corazones” (Quadragesimo anno)

Muchas Empresas Sociales trabajarán por la promoción de la justicia, pero da la impresión que todas, todas! se esmeran en la unión de los corazones.

b) Principio de Solidaridad:

Este es un principio que se menciona con mucha frecuencia en el mundo social. La solidaridad es la expresión resultante de la dignidad del ser humano, por una parte, y de su sociabilidad por otra. La palabra deriva de juntar (soldar) y se refiere a la relación de la persona con la sociedad. En un sentido la persona está unida a la sociedad (lo cual se entiende como comunidad) y por otra parte, está obligada para con los suyos (sentido de responsabilidad o compromiso).

La solidaridad, con este sentido de unión y de obligación, resuelve posturas que se ubican en sus extremos: por un lado el individualismo, que pone al individuo como una expresión absoluta y entiende el vivir en sociedad, sólo desde un punto de vista utilitario; y por otro lado el colectivismo, que priva al hombre de su dignidad personal y lo somete a ser un objeto de los proceso sociales o la mayoría de las veces, económicos.

Para el 70% de la gente, el mercado le satisface el 70% de sus necesidades. Nuestra tarea, es hacernos cargo de los restos.

c) Principio de Subsidiariedad

Este principio establece quién debe ayudar. Si el principio de Solidaridad subrayaba la ayuda mutua, éste ordena las competencias de esa ayuda. A pesar de que es un viejo principio de la doctrina, se definió por primera vez en la encíclica Quadragesimo Anno a fines del siglo XIX. Dice que: “es injusto y al mismo tiempo de grave perjuicio y perturbación del recto orden social, abocar a una sociedad mayor y más elevada, lo que pueden hacer y procurar comunidades menores e inferiores”

Es un principio que defiende independencia y la vida propia de las entidades más pequeñas respecto a una acción del Estado. Aplicado a lo social, quiere decir que no es el Estado quién tiene la primera obligación por quienes sufren en nuestra sociedad, sino las entidades menores.

Para la Empresa Social este es un principio fundamental puesto que le otorga a ella, como entidad intermedia, un rol protagónico en el trabajo social. Si el principio de Subsidiariedad no existiera, el Estado, y luego las Municipalidades serían los primeros obligados al bienestar de la sociedad.

Si al pasar hiciéramos una encuesta “a la persona de la calle”, preguntándole acerca de quién tiene el deber de hacerse cargo de la pobreza en el país, lo probable es que diga que en primer lugar, es responsabilidad del Estado, luego del rico y finalmente del pobre.

A la luz de la subsidiariedad sin embargo, el orden es el inverso. En primer lugar, es responsabilidad del propio pobre, porque cada persona tiene el deber de procurarse el sustento. En segundo lugar, es el rico, porque no puede ser ajeno a las aflicciones del prójimo, y finalmente, ante la falencia de estos, es el Estado

¿Qué es el Tercer Sector? 2017-11-03T05:53:52+00:00

Mirado el tercer sector en relación a los otros dos, podemos reconocer en él ciertas actividades empresariales, tales como la venta de bordados o artesanías, la recolección de botellas y posterior venta a los fabricantes de vidrios, que son más propias del sector comercial. Por otra parte habrá Empresas Sociales que tienen claramente un sentido político, como ciertos centros de estudios que apoyan a los partidos políticos, que desde luego pertenecen al sector de lo público. Como se ve, en ciertos casos el tercer sector se ve “invadido” por los otros dos. La discusión acerca de los límites del tercer sector no esta zanjada y si bien es un aspecto muy interesante, no está en el ámbito del Manual.

Respecto al propósito que persiguen, también vale la pena hacer un distingo: si bien las empresas sociales tienen la noción de bien público este fin normalmente difiere del que tiene el Estado. El Estado tiene un concepto de equidad o de igualdad de todos ante la ley, que las empresas sociales pueden no tener. Ellas tienen más bien una tuición sobre un segmento determinado de la sociedad normalmente bastante más acotado que el del Estado. El Estado por ejemplo podrá tener programas de salud, mientras que una Empresa Social típica se dedica sólo a la hipertensión.

Hay cuatro indicadores del tercer sector que reflejan su tamaño y el papel que juega en la sociedad. Ellos son, la cantidad de instituciones que existen, el empleo que generan, el número de voluntarios que participan de él, y las donaciones que capta el sector.

¿Cuántas instituciones sin fin de lucro hay en Chile? De acuerdo al Estudio Comparativo del Sector Sin Fines de Lucro de Chile, en nuestro país existen 107 mil instituciones sin fin de de lucro, incluyendo en esta cifra no sólo a corporaciones o fundaciones que se preocupan por los marginados, sino también las juntas de vecinos, clubes de fútbol, centros de madres, etc.

¿Cuánta gente emplean estas instituciones? Considerado la proporción del trabajo voluntario, al 2004 se empleaban más de 300 mil personas lo que significa el 4,5% de la población económicamente activa. Para entender lo que significa esta masa laboral, basta decir que es aproximadamente un 75% del empleo de rubros como el transporte o la construcción.

¿Cuántos son los voluntarios en nuestro país? De acuerdo a la misma fuente, el 7% de la población adulta destino un cuarto de jornada al trabajo voluntario.

¿Cuánto se dona? El Estado entrega un 46% de los fondos del sector; el público dona un 18% y el saldo del 36% son ingresos provenientes de las propias actividades comerciales de la empresa social.

Cuando nuestro país encuentra una buena causa, la generosidad fluye. En el Hogar de Cristo el 50 % de su financiamiento proviene de sus más de 600 mil socios. La Teletón, moviliza a 2.3 millones de chilenos lo que significa que prácticamente la mitad de los hogares chilenos donan ese día.

Es interesante observar en este punto, que las donaciones no provienen en su mayoría de las empresas sino de los particulares. Por cada 100 pesos que se donan para la Teletón, 75 provienen de las personas. Parecido es lo que ocurre en Estados Unidos, en donde 8 dólares de cada 10, lo entregan las personas naturales. A este respecto hay que decir que uno de los contra sentido de nuestra legislación de donaciones, es que, para la gran mayoría de las leyes de beneficio tributario, las personas naturales, no reciben beneficios.

Si le interesa conocer más acerca de este estudio, puede visitar la página www.esfl.cl. Allí hay valiosas comparaciones de nuestro país respecto a otros de Sud América y del resto del mundo en donde se ha llevado a cabo este trabajo de investigación